sábado, 26 de diciembre de 2009


Siempre pensé que el tiempo pasaría muy lento cuando hubiera un propósito para que así fuera, cuando estaba con él un abrazo parecía eterno, los minutos tenían horas y a medida que lo iba conociendo más me iba enloqueciendo. Nunca voy a olvidar ese beso final, me miró a los ojos y sentí como nuestras pulsaciones se iban complementando por última vez. Si tan solo pudiera compartirles la foto que le saqué en mi mente, entenderían que la locura al ver sus ojos no era una exageración imaginaria. Realmente me encantaba, nos encantábamos mutuamente, éramos el uno para el otro.
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(lo seguimos siendo, así va a ser para siempre)
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